Estudios científicos confirman que los estados emocionales pueden afectar el corazón, el sistema digestivo y las defensas.

Por Josselyne Devora
Un episodio de ira que dura apenas ocho minutos puede afectar el funcionamiento de los vasos sanguíneos, de acuerdo con un estudio realizado en 2024 por investigadores de la Universidad de Columbia, en Estados Unidos. El hallazgo revela que el enojo intenso no solo impacta el estado emocional, sino también la salud física.
La investigación fue dirigida por el profesor Daichi Shimbo, quien explicó que durante un episodio de ira los vasos sanguíneos presentan alteraciones en su capacidad para dilatarse correctamente, lo que dificulta la circulación de la sangre. Aunque el efecto es temporal, los especialistas advierten que la repetición constante de estos episodios podría incrementar el riesgo de daño vascular con el tiempo.
Cuando una persona experimenta enojo, el cuerpo activa una respuesta automática ante lo que percibe como una amenaza. En ese momento, la presión arterial aumenta, el ritmo cardíaco se acelera y la respiración se vuelve más rápida. Estos cambios forman parte de un mecanismo natural de defensa, pero también generan tensión en el sistema cardiovascular.
Además del corazón, el sistema digestivo puede verse afectado. Después de un episodio intenso de ira, algunas personas presentan inflamación, ardor o malestar estomacal. Esto ocurre porque el intestino está conectado con el cerebro y responde ante estados emocionales como el estrés o la ansiedad.
La respiración como herramienta de regulación
Frente a estas reacciones físicas, la neurocientífica Nazareth Castellanos ha estudiado cómo la respiración puede ayudar a regular las emociones. Según explica, cuando una persona se encuentra ansiosa o enfadada, su patrón respiratorio cambia y se altera una pequeña pausa natural que ocurre después de exhalar, lo que aumenta la activación del cerebro y mantiene el estado de tensión.
Como medida práctica, la especialista recomienda hacer que la exhalación dure más que la inhalación. Por ejemplo, inhalar contando hasta tres y exhalar contando hasta seis. Este ejercicio, realizado durante algunos minutos, puede ayudar a disminuir la intensidad del enojo y favorecer la calma.
La neurocientífica Castellanos señala que durante la práctica pueden aparecer pensamientos molestos, pero la recomendación es no luchar contra ellos, sino dejarlos pasar y volver a concentrarse en la respiración.
En contextos como el universitario, donde los exámenes, entregas y presiones académicas son frecuentes, el estrés puede volverse constante. Especialistas advierten que cuando la ira y la ansiedad se presentan de manera repetida, el cuerpo puede comenzar a manifestar señales como dolores de cabeza, inflamación estomacal, insomnio o fatiga.
Los estudios coinciden en que comprender la relación entre mente y cuerpo es clave para prevenir consecuencias mayores. Las emociones son parte natural de la vida, pero aprender a gestionarlas puede marcar una diferencia significativa en la salud a largo plazo.
La evidencia científica es clara: lo que ocurre en la mente también tiene efectos directos en el cuerpo.
FUENTE: https://www.centrovitaepsicologia.com/conexion-mente-cuerpo-emociones-y-salud-fisica/
https://www.bbc.com/mundo/articles/cvg1g1ze9z0o
https://www.semfyc.es/actualidad/como-influyen-las-emociones-en-nuestra-salud
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