
Por Cruz Rodolfo
En un contexto global donde la industria de la moda es una de las más contaminantes y generadoras de residuos textiles, los tianguis y bazares de ropa han cobrado una relevancia creciente como espacios clave para promover una moda más sostenible y consciente. La moda sostenible busca reducir los impactos ambientales de la producción y el consumo de prendas, defender condiciones laborales justas y prolongar la vida útil de las prendas en lugar de contribuir a un sistema lineal de producir-usar- desechar.
Los tianguis y bazares funcionan como mercados alternativos donde se comercializa ropa de segunda mano, vintage, reciclada o intercambiada, y en muchos casos también prendas producidas localmente con criterios éticos. A diferencia de las grandes tiendas departamentales y las cadenas de “fast fashion”, estos espacios fomentan que la ropa tenga más de una vida útil, evitando que prendas relativamente nuevas terminen en vertederos y reduciendo así el impacto ambiental asociado con la producción de ropa nueva, la cual consume grandes cantidades de agua, energía y materias primas.
Comprar en tianguis o bazares no solo extendió la vida de las prendas, sino que también promueve una economía circular, donde los bienes se reutilizan y se mantienen en circulación, reduciendo la necesidad de fabricar constantemente nuevas prendas y disminuyendo la huella de carbono de toda la cadena de moda. Además, estos espacios suelen ofrecer precios más accesibles para la comunidad, permitiendo que estudiantes y consumidores con presupuestos ajustados accedan a ropa de calidad sin la presión de las tendencias rápidas y el consumo compulsivo típico de las tiendas departamentales.
Otro beneficio clave es el impulso a la economía local y comunitaria: los bazares y tianguis son plataformas donde pequeños vendedores, artesanos y emprendedores pueden comercializar su ropa o productos textiles con criterios sostenibles, generando ingresos directos en lugar de que las ganancias se concentren en grandes corporaciones. Esto contribuye a fortalecer la identidad cultural y el tejido social de las comunidades, además de ofrecer opciones únicas y diversas que difícilmente se encuentran en los estantes de las cadenas comerciales.
Un ejemplo regional de casos donde los bazares / tianguis tienen mucha importancia para la sostenibilidad y la economía es el tianguis de Xoxocotla en Morelos, el cual se ha consolidado como uno de los espacios más grandes y concurridos de la región, instalándose cada domingo a lo largo de la carretera Alpuyeca-Jojutla con más de mil vendedores y atrayendo a miles de personas en busca de ropa nueva y de segunda mano, muchas de marcas originales a precios accesibles desde 25 pesos. Esto lo convierte en un punto clave para quienes buscan alternativas sostenibles a la moda convencional, ya que permite encontrar prendas reutilizadas o de bajo costo que prolongan la vida útil de la ropa y reducen la presión sobre la producción masiva de nuevas prendas en tiendas departamentales. Además, al favorecer el intercambio y la compra directa entre comerciantes locales e individuos, el tianguis impulsa la economía comunitaria y materializa una forma de consumo más responsable que contribuye al cuidado del medio ambiente.
En síntesis, la importancia de los tianguis o bazares en la moda sostenible radica en que promueven una forma de consumo más responsable, reducción del desperdicio textil, accesibilidad económica y fortalecimiento de economías locales, posicionándose como una alternativa viable y consciente frente a las prácticas convencionales de consumo en tiendas departamentales.
FUENTE: https://mexico.revistafactordeexito.com/ / https://www.elgansoinformativo.com.mx/ / https://oem.com.mx/elsoldecuernavaca
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