Controlar las emociones negativas es importante, pero a veces no tenemos las herramientas para hacerlo. Esto propone la filosofía.

Controlar las emociones negativas puede tener muchas ventajas en tu vida, pero primero que nada, hay que aclarar que las emociones son algo natural y nadie puede escapar (ni debería) de ellas por completo. De hecho, parte importante del proceso para dejar de sentir negatividad en las emociones es el simple hecho de evitar concebirlas en términos de buenas y malas, sino comprender que las emociones coexisten en todas las personas y que, así como somos felices a momentos, también podemos sentirnos tristes.
No obstante, más allá de entender la naturalidad de las emociones en nuestra rutina y comprender que ellas siempre estarán presentes y serán parte de nosotros, hay quienes batallan con la manera en que sus emociones se manifiestan, ya sea por la intensidad de estas o por los efectos complicados de trabajar que generan en ellos. Por ejemplo, la ira, que puede ser motor de una discusión o los celos, que pueden encaminar a una separación de pareja o hasta de amistad.
Para este tipo de situaciones, existen propuestas para controlar las emociones negativas que son parte de un amplio bagaje de referencias psicológicas y también filosóficas. Aquí nos centraremos un poco en la segunda parte.

Epicteto y el estoicismo
Para el estoicismo, el controlar las emociones negativas depende solo de uno mismo. Es decir, más allá de las situaciones externas, que están fuera de nuestro control, el trabajo debe ser interno, ya que todo lo que sentimos en torno a algo que nos rodea, es mera interpretación subjetiva. Por eso, vale la pena practicar el dejar de ser aprensivo y no hacer juicios hacia los demás ni sobre las situaciones que acontecen, sino practicar la indiferencia y vivir una vida más serena y equilibrada.
Aristóteles y la ética
Aristóteles, uno de los pensadores más importantes en occidente, consideraba que las emociones no debían llegar a los extremos, sino que el ser una persona virtuosa significaba la capacidad de encontrar equilibrio en los sentimientos. Es decir, no se trata de eliminar lo que sentimos, sino aprender a experimentar estas sensaciones en una justa medida y en las circunstancias correctas para que el autocontrol y la moderación puedan suceder, ya que estos valores son muy importantes para Aristóteles. Pensando en traer esta propuesta a nuestro presente, podemos pensar en tomar un tiempo si es necesario para que el enojo se pase antes de actuar, por ejemplo, y así seguir presentándonos en el mundo como personas virtuosas que no excedan el autocontrol.
Buda y el budismo
Aunque no es un filósofo en el sentido clásico de la palabra, las enseñanzas de Buda sobre las emociones son fundamentales para cualquier persona interesada en comprender la mejor manera de liberarse del sufrimiento, que tiene mucho que ver con el control emocional. En ese sentido, Buda nos enseñó que practicando la atención plena y cultivando la comprensión de la naturaleza impermanente de las cosas se puede alcanzar un estado de equilibrio emocional. Y claro, en eso se basa buena parte de la filosofía detrás de la meditación.
Friedrich Nietzsche y el existencialismo
Para Friedrich Nietzsche, la naturaleza de las emociones es inevitable y no debe reprimirse. Por eso, es importante que una persona no niegue lo que siente, sino que lo acepte y sea consciente de cómo se expresa a través de lo que le sucede, para que así pueda enfrentar y asumir también las emociones negativas, de las cuales pueden devenir otros efectos importantes para la superación personal. Por ejemplo, si eres una persona que siente mucha ira y tiende a golpear objetos, el primer paso es reconocer este proceso de reacción para después comprender por qué actuamos de esta manera, sin rechazar la naturaleza de nuestros actos, y poco a poco construir formas más asertivas de actuar.
Séneca y la capacidad del ser humano
Para Séneca, que también se considera un pensador del estoicismo, el ser humano tiene la capacidad de mantener la calma, incluso en las circunstancias que son desafiantes. Este reconocimiento hacia la humanidad dota a las personas de la capacidad de actuar de forma acertada y no arrastrarse por emociones negativas, ya que parte de su naturaleza es el autocontrol y la gestión de las emociones.
FUENTE: https://www.gq.com.mx/
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