Unas vacaciones de paz en laguna “El Rodeo”

CRÓNICA
Por María José Garrote Nava
A unos pocos metros cercanos a la laguna El Rodeo, en México, está un excelente lugar para pasar las vacaciones de Semana Santa, porque en él se puede disfrutar de una convivencia familiar muy relajante y divertida, ya que la gente del pueblo se prepara con anticipación para recibir a los visitantes que llegan en busca de paz y conexión con la naturaleza, y por supuesto los días de misa, asistir a la capilla.
Desde muy temprano, el sonido de las aves y el suave murmullo del agua, se mezclan en el aire haciendo un día especial. Los lugareños se congregan en la pequeña capilla cercana para participar en la ceremonia religiosa que marca el inicio de la Semana Santa. Las oraciones en comunidad, con el humo del incienso, hace que todos se unan en un espíritu de devoción y reflexión.
A lo largo del día, las familias se aventuran en la laguna paseando en coloridas canoas, disfrutando de la tranquilidad del agua y la belleza de los alrededores. Algunos pescan mientras otros simplemente se relajan bajo el cálido sol, compartiendo historias y risas con sus seres queridos. Y también pueden gozar de andar en motos por todo el jardín que recorre la laguna.
Por la tarde, el aroma de los platillos tradicionales de ahí, hacen que el público quiera comer de todo un poco, ya que se preparan grandes convivios para celebrar la ocasión. La mesa se llena con tamales, pescado fresco y otros manjares regionales, compartidos con generosidad entre todos los familiares y amigos.
Al caer la noche, la laguna se ilumina con la luz de la luna y las estrellas, creando un ambiente mágico y único, ya que en varios lugares ya no se ven con claridad estos paisajes como ahí . La comunidad se reúne una vez más, esta vez, para participar en una fogata alrededor de todos, para igualmente compartir de una cena muy amena con chocolate caliente, así como llevando imágenes religiosas y contando historias en la oscuridad iluminada por la luna y las estrellas tan bellas.
Por último, proceden a despedirse amablemente y se van a dormir en unas tiendas de campaña, para así escuchar toda la belleza que la naturaleza que ahí los acompaña., el sonido de las aves, el sonido de los perros, los caballos, las cabras, el ruido del pescador en la mañana por la laguna.
Así, en la laguna El Rodeo, las vacaciones de Semana Santa transcurren en un ambiente de armonía, fe y conexión con la naturaleza, recordándonos la importancia de la comunidad y la espiritualidad en nuestras vidas.

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