Por Antares Mercado

Semanas antes de que se registrara el primer incendio forestal en el municipio de Tepoztlán, Don Beto, el jefe de la brigada Ocelotes, había comenzado junto con voluntarios la ardua labor de abrir brechas para reducir el impacto y alcance de los incendios.
La tarea de abrir brechas consiste en limpiar una superficie de entre 10 y 20 metros de ancho en el cerro usando machetes, rastrillos, azadones, zapapicos, sierras, palas y cualquier instrumento que permita eliminar el exceso de hojarasca, maleza y troncos secos que pueden servir de combustible a los incendios.
Todos los domingos a las 8 a.m. el equipo de voluntarios se reúne en el Barrio de la Santa Cruz con todo lo necesario, dispuestos a realizar esta ardua labor en beneficio de la flora y fauna de los famosos cerros de Tepoztlán. En esta temporada de sequía, todos sus esfuerzos se centran en realizar las brechas y así poder reducir el impacto de los incendios forestales, sin embargo, esa no es la única labor que realizan en beneficio de la zona, depende la temporada, también reforestan y constantemente se encuentran defendiendo las áreas protegidas de los cerros, evitando que turistas perdidos realicen estragos.
Mientras los voluntarios y brigadistas inician esta tarea de la que se sabe poco, muchos turistas desinformados e ignorantes simplemente empiezan a subir la famosa calzada con una finalidad recreativa, y a su vez muchos otros toman caminos que no deberían, pero lo hacen porque dicen ser de “espíritu aventurero”. Principalmente son estas personas quienes propician el inicio de los incendios forestales, ya que, en el camino, el cual no está hecho para turismo, encienden cigarros descuidando las colillas o incluso dejan envases de vidrio en su andar y con esto se genera el “efecto lupa” prendiendo fuego en la hojarasca y maleza.
Don Beto lleva mas de 30 años juntando gente para realizar estas labores en beneficio del bosque, explica que a veces le ha tocado trabajar solo, pero él no descansa ninguna semana “por amor a bosque” tal cual le enseño su padre y espera poder continuar ese legado; porque tristemente, se ha dado cuenta con el tiempo que la ignorancia de la gente es imposible de combatir, pero considera que en sus manos esta el poder de transmitir a futuras generaciones el amor al bosque y de este modo tal vez, en algún momento se puedan dejar de escuchar las tristes y devastadoras noticias sobre los incendios forestales en los cerros de Tepoztlán.
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