Por: Maximiliano Limón.
A pinocho, una caricatura de un muñeco de madera creado por Carlo Collodi, le crecía la nariz cuando decía una mentira, cosa que no esta tan lejos de la realidad, ya que de acuerdo a investigadores de la Universidad de Granada, la temperatura de la nariz cambia.
Según los investigadores de psicología experimental Emilio Gómez y Elvira Salazar, cuando una persona hace un esfuerzo mental, la temperatura de la nariz baja, en cambio, cuando sufre un ataque de ansiedad o desesperación, la temperatura facial asciende, a lo que ellos lo llamaron “el efecto Pinocho”.
También encontraron que al mentir aumenta la temperatura corporal en la zona del músculo orbital, situado en la esquina interna del ojo.
Para llegar a estas conclusiones utilizaron la termografía, una técnica basada en la detección de la temperatura de los cuerpos que se aplica a multitud de áreas como la industria, la construcción o la medicina. Se ha usada para medir con mayor precisión la pérdida de energía de los edificios o determinar enfermedades respiratorias en ganado bovino. En la Segunda Guerra Mundial se utilizaba para detectar a los enemigos.

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