Este septiembre, como ha sido la usanza por casi tres siglos, una de las avenidas más importantes de la ciudad de Cuernavaca, es cerrada al tráfico vehicular, para ser inundada por el júbilo durante 10 días, a partir de la primera semana del mes, con motivo de la Feria Patronal de Tlaltenango, en honor de Nuestra Señora de los Milagros.
Tlaltenango, antiguamente un pueblo y en la actualidad una colonia de Cuernavaca significa “en la muralla de tierra”. En esta localidad fue construida en 1520 la primera capilla de América, que aún se conserva, y la hacienda- ingenio del conquistador español Hernán Cortés.
Peregrinos de distintas partes del Estado de Morelos y sus alrededores, acuden a la Feria de Tlaltenango para disfrutar del jolgorio en sus calles, la gastronomía tradicional y la ornamentación florida de la fachada de la iglesia.
Cuenta la leyenda que en 1720 llegaron a la hospedería de Doña Agustina Andrade, en Tlaltenango, dos viajeros de aspecto angelical, aparentemente provenientes de Acapulco, después de pasar la noche dejaron un misterioso arcón, y al partir solicitaron a Doña Agustina que cuidara de dicho cargamento; al pasar los días, cierta noche Doña Agustina descubrió con gran asombro que del interior del cuarto donde estaba el arcón provenía una música celestial con un perfumado olor a nardos, sándalos y linóleos. Al abrirse el arcón, a la vista de todos, apareció una hermosa virgencita, recostada en una acojinada felpa y nívea seda: Nuestra Señora de los Milagros.
Por: Tania Reyes

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